Misión Santiago 2016

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En el mes de septiembre misionamos a Santiago del Estero, tal como lo hicimos el año pasado. Este año el corazón misionero se agrandó, ya que fuimos 26 personas, entre profesores, alumnos y religiosos.

Nuestro destino, como en el 2015 fue 25 de banegas, y más precisamente la Escuela Nº 999.

whatsapp-image-2016-10-07-at-3-57-33-pmFue una misión en la que pudimos disfrutar y compartir con los santiagueños pero también entre nosotros. Una misión en la que hubo tiempo para todo: tiempo para jugar; para bailar y hacer coreografías con los chicos santiagueños; tiempo para reflexionar entre nosotros en espacios de formación interna; tiempos para los talleres (de dibujo, deporte y salud bucal); tiempo para el visiteo y también tiempo para la celebración eucarística.

Y todo ello fue posible porque todo el colegio y la comunidad del colegio san José se involucró y colaboró para que esta misión se llevara a cabo.

whatsapp-image-2016-10-07-at-3-57-48-pm-1Las familias, la Unión Padres de Familia, los chiquitos de jardín de infantes, las maestras, los nenes de primaria con sus docentes, con sus directivos. Todos hicieron posible que este año podamos ser nuevamente “misión”.

Y además del apoyo material, la misión generó encuentros entre los miembros de la comunidad durante el año. Y eso fue muy importante. Por ejemplo, el día de la familia en el campo de deportes nos unió en el encuentro, en el compartir; integró al colegio como espacio donde los chicos pueden ir no solo a aprender, sino a crecer como personas, a generar vínculos y crecer en la fe, a sentirse contenidos y a crecer en comunidad de pertenencia.

Una misión con mucha integración

img-20161005-wa0018El diácono Juan Pablo García Martínez, quien nos acompañó como religioso de Betharram, nos remarca que: “la misión fue muy positiva (…) ya que es muy lindo ver cómo los vínculos que fueron haciendo en 2015 en 2016 se van consolidando (…) también es lindo ver a los chicos crecer, dando pasos y avanzando en la vida”.

En cuanto a la convivencia entre los chicos que ya habían misionado el año pasado y los que hacían su primera experiencia se dio algo muy lindo y que fue la “integración”. Al respecto, Juan Pablo nos comenta:

mision-2016-094“Fue una misión con mucha integración en mucho sentido. No hubo diferencia entre los que vinieron por primera vez y los que habían venido el año pasado. Ni con el grupo nuestro ni con los chicos de acá, los santiagueños (..) también integrada a nivel humano, ya que crecimos como personas que no están divididas sino que están unidas, íntegras. En el fogón de la noche los chicos prepararon la oración y yo no pude detectar cuando terminó la oración y cuándo empezó el baile. Y es lindo cuando la vida es así (…) cuando la vida va integrada”.

Otro de los aspectos a destacar en esta misión de 2016 fue el orden que hubo en la convivencia interna. Las tareas, roles y deberes que los chicos tenían que desarrollar, lejos de ser una obligación se convirtió en un compromiso y una responsabilidad asumida con mucho amor y dedicación por cada uno de ellos. Respecto a esto, Juan Pablo nos afirma que: “a los chicos les gustó esto (…) ellos fueron protagonistas de los momentos de oración, de formación, de baile, deporte”.

¿Por qué hay que venir a Santiago? Por sus protagonistas

Y si este sueño comenzó en el año 2014, con apenas tres misioneros de nuestro colegio y fue creciendo en el 2015 hasta llegar a los 26 misioneros del 2016, es porque tiene ganas y deseos de seguir creciendo, de que cada año vaya más y más gente a misionar a Santiago como miembro del nuestro colegio y de la comunidad betharramita.

whatsapp-image-2016-10-07-at-4-03-21-pm“Cada persona, cada chico, cada docente que va a Santiago es un ser único, irrepetible y tiene lo mejor de sí para regalar y dar a los chicos de Santiago, a sus familias. Y el hermano Juan Pablo nos dice que: “…lo más lindo es compartir eso de único que cada uno tiene; eso de original, de creativo que cada persona tiene (…) lo más grande que tenemos para darles, y que ellos tienen para darnos es su ser vida, su ser persona, su dignidad, su alegría, sus ganas de vivir, sus sueños…”. Y agrega: “Yo este año descubrí que el mal te puede dejar una herida muy grande, pero también un solo encuentro amoroso, bondadoso, comprensivo también te marca para toda la vida. Si te quedás en casa no podés marcar con tu bondad para toda la vida estos corazones santiagueños; si te venís sí podés, y les das polenta, fuerza, motivaciones, alegría para vivir, para andar y para crecer. Por eso hay que venir a Santiago”. (Juan Pablo García Martínez).

Otros testimonios

Ana Mastandrea (Profesora de Catequesis):

dsc_1516“Hay que venir a Santiago porque nos esperan siempre, porque están olvidados, porque son nuestros hermanos, porque sin conocernos las caras nos esperan, literalmente, en sus casas, con el mate, con la tortilla, con un abrazo, con un beso, porque son felices cuando los vemos y los reconocemos como personas….por eso y por un millón de cosas más”.

Juana Zabaleta (alumna de 6to año):

fotos-rodo-029“Es importante venir porque no solo conocés chicos, no solo traes cosas, no solo jugás con ellos, sino que te terminás conociendo vos mismo”.

Leandro Cercato (Profesor):

20160923_131348“Hay que venir porque es una experiencia inolvidable y única. Y probablemente no la puedan vivir en cualquier viaje que hagan. Cada uno tiene algo especial, y acá se da lo que cada uno tiene como persona: su amor, cariño, solidaridad”.

Lorena (Kiosco):

100_1267 “Hay que venir a Santiago porque es una experiencia única. Conocés a la persona tal cual es; sin caretas, sin cáscara; las conocés por dentro”.

Rosario Zabaleta (ex alumna del colegio):

mision-2016-052 “Hay que venir porque te cambia la cabeza. Sos otra persona acá. Es todo hermoso, toda felicidad. Te cambia la forma de ver la vida. Hay que animarse y salir de la burbuja de nuestro pequeño mundo y salir a ver cómo es la vida de los demás. Hay que animarse a dar ese pasito de venir a Santiago”.

Rodolfo Piccone (alumno de 5to año):

fotos-rodo-017“Hay que venir a Santiago porque creo que es importante dar una mano a la gente que no tiene las mismas posibilidades que nosotros; pero además y lo más importante porque creo que es una hermosa experiencia para nosotros como servicio a los demás”.

Fuerza Tobías

14484755_1379377128756984_8668272553154600927_n“Me sorprendió encontrarlo a Tobías, un chiquito de Santiago de apenas 2 años que ya habíamos conocido el año pasado. Tobías está con un problemita de salud. El año pasado lo encontramos haciendo un tratamiento de quimioterapia y es increíble la fuerza que le dio el encuentro con los misioneros en 2015. Y este año lo vimos con el pelito crecido, con el tratamiento más suave. Y le quedó las cosas que compartimos el año pasado. Las palabras que les dijimos las recordaba. Yo al ver un cabrito le dije “chuletas”. Y Tobí, ahora, al cabrito, no le llama más “cabrito”, sino que le llama “chuletas”. Y a Marina le tuvo que hacer caballito como el año pasado. Luego, él hace cualquier cosa para que te quedés en su casa. Entonces se pone a contar los pollitos. Un pollito, dos pollitos, tres pollitos…”. Juan Pablo García Martínez (Diácono de la Congregación de Betharram).